La Real Academia Española define la creatividad como la “capacidad para crear o inventar”. Sin más. Pero hay mucho más.

No es un don divino reservado a unos pocos y rara vez un éxtasis caído del cielo. La creatividad se entrena. Necesita que se le insufle pasión, nuevos estímulos, ideas que (sin previo aviso) nuestra mente conecta y que, en principio, no guardan relación.

Y le da igual si se cuenta con un presupuesto millonario o ajustado. Nace donde se la encuentra, sea en entornos privilegiados o humildes. Acecha a personas con una curiosidad constante, que no se suelen conformar con lo evidente.

Ellas y ellos ostentan esa extraña capacidad para unir los puntos inconexos, mezclando conceptos, referencias y experiencias con afán de generar todo lo nuevo o dar una vuelta de tuerca a lo que ha dejado de serlo. Como la creatividad no espera a recibir invitación oficial alguna para aparecerse, estas personas prueban, experimentan, cometen errores… y trabajan, porque hace tiempo que se han dado cuenta de que la chispa siempre suele nacer del movimiento. Muy especialmente cuando la motivación parece alejarse de la pasión. Es justo ahí cuando ese empujón invisible convierte la curiosidad en acción.

También el primer paso en un largo camino hasta ser los más creativas en el mundo de los negocios.

Fuente: https://forbes.es/lista-forbes-los-100-mas-creativos-en-los-negocios-2026/

 

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